Los grupos de Hogar Rural son una propuesta generada por profesionales de extensión del área social del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) destinada a la mujer de una comunidad rural para favorecer su integración en el medio ambiente donde vive.

Si bien su existencia a nivel país databa de mucho tiempo antes, fue que promediando la década de 1980 comenzaron a surgir en nuestro medio impulsando su nacimiento desde la Agencia de Extensión Agropecuaria del INTA Bordenave, por entonces a cargo de Dalmacia Beti Braicovich Rodríguez de Geymonat y, por supuesto, bajo el auspicio de las cooperativas agropecuarias de la zona, en este caso particular de la Cooperativa Agrícola Ganadera Limitada de Puan y de la Cooperativa Agrícola de 17 de Agosto que más tarde pasaría a formar parte de la primera como Sucursal.

En el caso de los grupos de Hogar Rural de la Cooperativa Agrícola Ganadera Limitada de Puan esta propuesta de participación esta orientada en principio a la señora e hijas del asociado, del peón del asociado y de los empleados de la entidad, pero también a todas las mujeres de la localidad en general que se interesen por el grupo, pues este es abierto.

La iniciativa es apoyada por la Cooperativa Agrícola Ganadera Limitada de Puan con medios económicos, infraestructura y recursos humanos, lo que permite multiplicar las acciones de extensión generadas, promoviendo el desarrollo de la comunidad cooperativista.

Si bien en un principio los distintos grupos fueron orientados en la elaboración de programas de trabajo, casi siempre anuales, las actividades que llevan a cabo surgen en base a ideas, propuestas e inquietudes de las propias asistentes, prevaleciendo la difusión de los principios cooperativos.

Las labores que en estos ámbitos de amistad, calidez y compañerismo tienen lugar se llevan a cabo en la mayoría de los casos por colaboradoras. Muchas de ellas, la mayoría, son mujeres de campo, trabajadoras que sienten enorme placer en brindarse a otras personas como ellas.

Con esmero, entusiasmo y dedicación estimulan la creatividad personal transmitiendo al grupo algo que saben, aquello que aprendieron a hacer y a su vez reciben experiencias de las otras participantes sobre un mejor aprovechamiento de recursos naturales, materiales y del tiempo libre, entre otras cuestiones.

Es así que mediante la participación activa, la colaboración voluntaria o la asistencia sin obligaciones a encuentros mensuales, jornadas, talleres o bien acompañando a otras iniciativas comunitarias, los grupos de Hogar Rural cumplen con su cometido de integrar a la mujer a partir del desarrollo personal.